Tu a Boston y yo a California

Hola!

Hoy os cuento la anécdota que os comentaba en el post de ayer…

Nos pasó en el Hotel de Toledo cuando terminamos la cena y salimos a unas de la terrazas a tomar el café.

Había un matrimonio (él hablaba en inglés y español y ella mezclaba italiano, español e inglés) con dos niñas exactamente iguales (eran gemelas y se llamaban Selena y Sofía). Tenían 4 años y nos hicieron mucha gracia. No paraban un segundo quietas y la madre nos contó, que a los cinco días de meterlas en el cole, les llamó el director porque no se hacían con ellas, jajaja

Durante su cena (cenaron allí fuera) de repente las dos niñas salieron corriendo y se metieron por el comedor del Hotel. El matrimonio salió corriendo cada uno a por una de ellas y tardaron un rato en “cazarlas”, pues bien…

La mami les explicó que escaparse es muy peligroso porque las pueden ofrecer algún caramelo o beber algo tóxico y que se las llevarían. Con su lengua de trapo Sofía le contestó a su madre que ella jamás aceptaría “una caramela” y Selena le dijo que ella no “tomaría gelatos” que la ofrecieran. Se bajaron del regazo de sus respectivos papis y se pusieron a corretear por allí.

En una de las mesas, una señora se había dejado un café sobre la mesa y se marchó.

No estaba al alcance visual de los padres, pero yo ví como las niñas se tomaron el café entre las dos partiéndose de risa. Cuando volvieron les dijeron a los padres… nos hemos tomado un café!!

La mami las olió y le dijo al marido que era verdad un poco desesperada supongo que porque no sabría si realmente sería café.

Empezaron a decirlas que si no acababan de decirles que ellas no tomarían nada que no les dieran sus papis y las niñas… como si no fuera con ellas.

De repente la mami dijo que se iba a buscar a un doctor para que las mirara el estómago, y las niñas se pusieron como verdaderas locas y empezaron a llorar.

La madre tardó un rato en volver, mientras el padre estaba aguantando las pataletas de las dos niñas llorando y diciendo que no querían un “doc-tor”.

Cuando vino la madre, Sofía le indicó juntando el índice y el pulgar de su manita, que sólo habían tomado ese poquito, y la madre dijo que daba igual, que eso era muy peligroso y que vendría el doctor… que la única manera de que no viniera es que bebiera cada una tres vasos de agua.

Las niñas no dejaban de mirarme porque yo estaba muerta de risa y de repente les dicen…

y si es tan peligroso porque “esa” no para de reír!

Entonces la mami mirándome me dijo:

-A que usted es el doctor?

Le dije que Sí.

Las niñas se bebieron los tres vasos de agua cada una y con una sonrisita me miraron como diciendo…. FIN de la historia!

jajaja

“La inocencia de los niños es genial”

No es lo mismo vivirlo que poderlo escribir intentando que os metáis en ambiente, pero espero que os haya divertido tanto como nos pasó a nosotros.

Sean felices.

Les espero.

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