Camino hasta el Museo…

Holaaaa!!!

¿Qué tal os ha ido el fin de semana? a mí la verdad que se me ha pasado volando.

Hoy voy a contaros lo que hicimos nuestro segundo día en Nápoles.

Nos levantamos muy temprano (6:45h) y lo primero que hicimos una vez duchados y vestidos fue reponer fuerzas con el desayuno en el Hotel.

A continuación pusimos rumbo al “Museo Arqueológico” pasando por varios sitios típicos de la ciudad.

El primero de ellos era la famosa “Piazza del Plebiscito” a 150 metros de nuestro hotel y en la que había una carrera popular que nos paramos a ver.

La Piazza del Plebiscito  es una de las mayores plazas y tal vez la más notable de la ciudad. se encuentra entre el Palacio Real (que estaba en obras, como medio Nápoles) y el Teatro San Carlo, formando una elipse en medio de la cual se erigen dos estatuas ecuestres una de ellas de Carlos III.

En las fotos no se aprecia, pero dice la tradición que tienes que taparte los ojos en mitad de la plaza, dar unas vueltas sobre tí mismo e intentar pasar entre las dos estatuas ecuestres… para tener buena suerte.

Atravesando la plaza en línea recta (bordeando la entrada del Palacio Real), llegamos a la Plaza “Fontana del Carciofo” (las dos fotos de arriba), y un poquito más adelante se encuentra la famosa “Gallería Umberto I” (también en obras).

Como información (que leí y saqué de varios sitios) os diré que el interior de la galería lo constituyen dos calles que se cruzan repletas de tiendas. La bóveda en vidrio y hierro, logra armonizar perfectamente con la estructura en albañilería.

La zona donde se encuentra, Santa Brígida, ya estaba urbanizada en el sigo XVI y se caracterizaba por una maraña de calles paralelas conectadas por cortos callejones. Estos callejones gozaban de mala fama ya que se encontraban tabernas y prostíbulos, y se cometían delitos de todo género. En los años 1880 el deterioro alcanzó niveles extremos en un entorno higiénico pésimo (en la zona, entre 1835 y 1884 habían estallado 9 epidemias de cólera). Bajo la presión de la opinión pública, se empezó a considerar la necesidad de una intervención gubernativa.

Una vez vista la Galería seguimos caminando…

Dimos con el famosísimo Bar del Professore, famoso porque puedes entrar y preguntar si hay algún café pagado y tomártelo gratis, nosotros no lo hicimos porque acabábamos de desayunar, pero como os comenté en otro de los post, en Nápoles no se deja a la gente sin tomar un café, por eso en este Bar puedes tomártelo gratis, o dejar pagado alguno/s para quien lo necesite o lo pida.

Estas dos fotos de arriba corresponden a la estación del funicular (al que no subimos).

Éstas otras pertenecen a diferentes calles, monumentos y el barrio español en Nápoles.

Sobre las 9:00h llegamos a otra famosa plaza, la Piazza de Dante, situada en el centro histórico de la ciudad.

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La Piazza Dante consta de un gran hemiciclo con dos características alas curvas. Tiene en la azotea 26 estatuas que representan las virtudes de Carlos III y en el centro un nicho que debería haber albergado una estatua ecuestre del monarca (que nunca se realizó) además de un reloj en el centro de la torre.

En el centro de la Plaza hay una gran estatua de DANTE ALIGHIERI inaugurada el 13 de julio de 1871 fecha en la que se dedicó la plaza al poeta. Desde el año 2002 todo el hemiciclo se ha transformado en zona peatonal.

De aquí seguimos a lo que era nuestro destino inicial…

El Museo Arqueológico!!!

Mañana os lo cuento!

Besitos a Tutti. Les espero.

Muaks. Gemi.

Una tarde en Nápoles.

Hola chico@s!

Como os empecé a contar en el post de ayer, hoy os relato lo que hicimos nuestro primer día en Nápoles. Después de cambiarnos los vaqueros, botas y abrigos por algo más cómodo, nos fuimos a patear la ciudad.

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Lo primero que hicimos fue bajar esta calle de la foto hasta ver el mar “El Golfo de Nápoles”. Y allí nos dimos un paseo por la zona de Santa Lucía.

Había un montón de gente para ser la una de la tarde, incluso bastante gente tomando el sol encima de las piedras y las rocas.  A los Napolitanos les gusta estar morenos todo el año.

Luego hicimos una parada para comer algo. El restaurante que elegimos estaba justo en la calle de enfrente del Hotel y a mi marido le gustó bastante. Yo la verdad que no acerté, porque me apetecía pasta y al final me la pusieron con un sabor a pescado que odio, pero como mi marido siempre está dispuesto… le cambié el plato.

Pedimos una ensalada (muy rica por cierto), el pizza y yo la pasta que os comento. No tomamos postre, pedimos un café espresso (porque no tenían descafeinado) y como podéis ver en la foto, los espresso son realmente ridículos (un dedo) para los café que tomamos aquí, pero para compensar os diré que son intensos y buenísimos.

Después dimos un paseo por la zona para ver sus calles y ahí nos dimos cuenta de lo sucio y viejo que está todo y eso que nosotros estábamos alojados en uno de los mejores barrios de Nápoles.

Las calles son oscuras y tristes y están llenas de edificios y casas con altares. Nos resultó curioso que en los altares se ponen las fotos de las personas (miembros de una misma familia que han vivido en esa casa) y la mayoría de ellas son de gente joven. No es un mito el que se diga que Nápoles es la cuna del crimen organizado.Es reconocido que en la ciudad de Nápoles pueden matar a gente por ajustes de cuentas en torno a 3 o 4 personas al mes.

Otra cosa que nos resultó curiosa de la ciudad es que la mayoría de los Napolitanos y sus familias de desplazan en ciclomotores. Cuando digo familias, me refiero que en un mismo ciclomotor, hemos visto al padre (conduciendo) y detrás a la madre con dos niños, uno  sentado en cada pierna y sin casco. El motivo de no llevar casco según escuchamos, es para saber a qué familia perteneces o si perteneces a la camorra.

Las calles de la ciudad está plagada de policías y personal militar con fusiles en mano. La verdad que la primera vez que los ves imponen un poco, pero luego te das cuenta de que están en cualquier parte y te acostumbras.

La calidad de vida de los Napolitanos (datos del 2006), se posiciona en el número 96 de 104 ciudades, ello es debido a la tasa de criminalidad, pobreza y paro.

Llegamos paseando hasta una de las calles principales del centro de Nápoles, la Via Toledo, hace pocos años llamada Via Roma. Esta calle es una de las principales arterias comerciales de la ciudad y en ella se encuentran las tiendas de los principales diseñadores que sirve como reclamo turístico.

Después de pasear por allí nos quisimos dar la vuelta para cenar cerquita del Hotel y así podernos ir a descansar pronto para el día siguiente.

Cenamos en un sitio típico de comida rápida en una esquina de la Piazza del Plebiscito.

Y una vez terminamos de cenar, nos recogimos.

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Y ese fue nuestro primer día en Nápoles! En el siguiente post os sigo contando…

Recuerden que les espero.

Besitos a Tutti.

Muaks. Gemi.

Unos días por Nápoles…

Buon giorno a tutti!!! Voi mi mancava?

Buenos días a todo@∫!!! Me habéis echado de menos?

Como os comenté en mi último post, he estado unos días fuera de España y me he ido con mi marido a conocer… Nápoles.

Antes de empezar a contaros os diré, que si tuviera que definir la ciudad de Nápoles o ponerla algún adjetivo os diré que es caótica, sucia y diría que un poco abandonada…

Anda que! vaya manera de empezar el post! jajaja

Nos fuimos el pasado día 26 a primerísima hora de la mañana. Mi papi nos llevó al aeropuerto y salimos en un vuelo de Iberia algo antes de las 9:00 de la mañana.

El viaje se nos dio bastante bien. Salimos de Madrid con un frío que pelaba, pero cuando llegamos a Nápoles nos esperaba un sol espectacular para las fechas en las que estamos.

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Lo primero que hicimos fue coger un taxi que nos llevara a nuestro hotel, y ahí me dí cuenta de lo mal que se conduce en Nápoles. En Nápoles no se sacan el carné de conducir, simplemente se compra, y la supervivencia en las carreteras y calles es como la ley del que entra antes.

El taxista que nos tocó no hablaba ni papa de español, era un tío grande, corpulento y con una cara de mala uva que no nos dio lugar ni a cotillear durante el trayecto. Si os digo la verdad, me dio un poco miedo ir en el asiento trasero sin cinturón y a la velocidad que nos llevó, pero llegamos sanos y salvos.

Le dimos la dirección del Hotel (en la Via Santa Lucía) y cuando nos señaló el sitio me llevé el siguiente susto. La dirección que llevaba del hotel me indicaba un portal!!! Mi marido me  preguntó si había dicho bien la dirección y le dije que sí, que ahora miraría (mientras el taxista nos sacaba las maletas). Mi marido pagó al taxista y éste no hacía más que decirle:

Punta, punta caffè, punta, punta….

Le dijimos que no le entendíamos hasta que nos dimos cuenta que lo que nos pedía era una propina para tomarse un café (menudo jeta el tío), pero bueno… le dimos un par de euros. (Os lo pondré más adelante, pero en Nápoles tienen la costumbre de NO negar un café a nadie.)

Como os decía, éste es el portal de la dirección que llevaba escrita, y efectivamente el Hotel estaba situado en la primera planta del edificio. Subimos por las escaleras con las maletas porque había leído en los comentarios del hotel, que para subir en ascensor había que pagar y decidimos investigarlo más tarde.

Esta foto es de la cajita que había dentro de la cabina del ascensor para poder utilizarlo.

Estábamos un poco desconcertados pero ilusionados a la vez, puesto que lo que pretendíamos es vivir la experiencia de conocer la ciudad y pasar unos días de desconexión los dos juntos.

Cuando llamamos a la puerta nos recibió un chico (parecía pakistaní) muy agradable, pero que tampoco hablaba ni papa de español, así es que entre mi chapucero italiano y mis gestos, conseguimos entendernos bastante bien.

El hotel, que dicho sea de paso, era toda la primera planta de un edificio donde el resto de puertas eran pisos privados, resultó precioso y muy acogedor para lo que hasta el momento habíamos visto y lo que veríamos después, jajaja. Os lo enseño…

Nada más entrar en la parte de la derecha estaba la recepción con una gran mesa de madera y una butaca. Si seguías el pasillo estaba la habitación de los chicos y dos habitaciones (del hotel) y una salita donde tenían todos los utensilios de ropa enseres del hotel. De frente una habitación que hacía de comedor para los desayunos (no daban comidas) y atravesando el comedor estaba nuestra habitación, la número 3, llamada VESUBIO.

La verdad que era una monada y las vistas eran espectaculares, se veía el mar de fondo.

Según entrabas al hotel en la parte izquierda, había unos silloncitos para sentarte a leer y las otras dos habitaciones, (sólo tenía 5 habitaciones).

Una vez registrados e instalados, nos fuimos a patear los alrededores y comenzar nuestra aventura por Nápoles.

Espero que os guste… mañana os cuento.

Besitos a Tutti!

Muaks. Gemi.